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La frase favorita de muchos: "es que estoy estresad@"

Para todo lo que sale de nuestras manos tenemos la respuesta: “es que estoy estresado” / “es que estoy estresada”. Los dolores de cabeza, contracturas musculares, crisis estomacales, una mala reacción con una persona, un error en nuestro trabajo, etc.


El estrés es quizá de las quejas más comunes en nuestra época. Su funcionamiento es complejo y encontrar una definición que contemple los diferentes aspectos que entren en juego, es una ardua tarea.


Podríamos hacernos algunas preguntas como: ¿es el estrés la causa de algunos malestares? o ¿es más bien la respuesta a ciertas tensiones? ¿es un sentimiento? ¿es una reacción del cuerpo? ¿qué tanto es emocional? ¿qué tanto es fisiológico?


Mucho se ha dicho y mucho se tendrá aún por decir del estrés, lo cierto es que es un fenómeno que actúa en diferentes niveles de nuestro ser, tanto a nivel fisiológico como a nivel psicológico. Algunos autores hablan de que primero aparecen los estímulos estresantes y luego el estrés, como respuesta a estos estímulos.


En los años 50 el término estrés se empezó a popularizar y se optó por profundizar en el estudio de las reacciones de ciertos animales frente a situaciones que representaran algún peligro, situaciones extremas y/o riesgosas. Las reacciones a nivel fisiológico en los seres humanos son muy similares; frente a situaciones como las mencionadas, el cuerpo desencadena una cantidad de reacciones físicas que tienen como principal objetivo ponernos a salvo.


Ahora bien, partamos del hecho de cuestionarnos ¿qué es una situación extrema para el ser humano? Y es aquí donde debemos contemplar una gama amplísima de situaciones potencialmente estresantes, desde aquellas a las que todo ser humanos respondería elevando sus niveles de estrés, hasta aquellas situaciones que dependen de la subjetividad de cada quien y allí, es donde el tema del estrés alcanza un nivel de complejidad considerable.


Como lo menciona Jon Kabat-Zinn en uno de sus libros*, la fuerza de gravedad es una situación extrema, sino que lo diga un piloto de avión, o un constructor que debe pegar ladrillos a más de 100 metros de altura, pero para la mayoría de nosotros, la fuerza de gravedad pasa desapercibida en nuestro día a día, no resulta un factor estresante; la diferencia no está en los súper poderes de nuestro cuerpo para resistir esta fuerza por sobre el cuerpo del piloto o el constructor, la diferencia está en la manera en que nos relacionamos con ese elemento estresor.


Cuando te exponés todos los días a lo que desde tu perspectiva son elementos estresantes y tu manera de relacionarte con estos contribuye a que en tu cuerpo se desencadenen una serie de reacciones que en un largo tiempo podrían contribuir al desarrollo de otros malestares (problemas del corazón, musculares, depresión, trastornos de ansiedad, etc.), podríamos estar frente a un caso de estrés crónico.


Y así es como llegamos a vidas llenas de estrés y donde con más frecuencia aparece la frase favorita de muchos: “es que estoy estresado” / “es que estoy estresada”.


Esa famosa frase es a la que muchos hemos recurrido en algún momento para justificar una mala reacción, un mal trato hacia una persona, quizá sea la frase a la que has recurrido frente a un error en tu trabajo o frente al olvido de una responsabilidad.


El ejercicio, la meditación, la terapia, pueden ser espacios que te aporten herramientas para el manejo del estrés, pero debés buscarlas, debés tomar iniciativa.


La invitación de hoy es empezar a cambiar la visión de que el estrés es el culpable de todo lo que nos ocurre y más bien, aceptar la idea de que vos y yo somos los responsables de qué hacer frente a aquellos estímulos que desde nuestra perspectiva son estresantes. La invitación es a dejar de reaccionar, casi en automático a aquello que nos parece estresante y más bien, responder frente a ello.


Una de las claves para empezar a responder y dejar de reaccionar, es ser conscientes, prestar atención. Para ello, podés empezar por preguntarte: ¿qué me resulta estresante? ¿cómo se ve el estrés en mi? ¿cómo se siente en mi cuerpo? ¿cuáles son las primeras sensaciones de un momento de estrés? ¿cuáles son las ideas que vienen a mi mente? ¿son pensamientos o son hechos? ¿cuáles son las emociones que aparecen en mi?


Al prestar atención a aquello que te resulta estresante y al reconocer cómo se empieza a manifestar el estrés en vos, tendrás ahora la opción de responder, de responsabilizarte frente al estrés, a decidir qué hacer con él y a no reaccionar en automático.


Keisy Varela Seas, Julio 2021




· Kabat-Zin, J. (2003). Full Catastrophie Living. Editoral Kairós, S.A.

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